hold me and take care of me

by

Rating:
Explicit
Archive Warning:
No Archive Warnings Apply
Category:
M/M
Fandom:
Honkai: Star Rail
Relationship:
Mydei/Phainon
Additional Tags:
Alternate Universe - College/University, Touch Aversion, Social Anxiety, Hurt/Comfort, Angst and Fluff and Smut, First Meetings, Falling in Love, Boys Kissing, Mutual Masturbation, First Time, Cute Ending
Published:
2026-02-15
Words:
11387

Sumario:

¿Quién se acercaba y tocaba a alguien de esa forma? Apenas conocia el nombre de Phainon y el tipo ya lo estaba tocando. Era extraño. La gente debería al menos saber algo acerca de la otra persona antes de invadir su espacio personal.

A Mydei se le ocurrió una idea terrible y un escalofrío gélido recorrió su espalda.

ÂżEra eso normal?

A veces el camino hacia la intimidad fĂ­sica se traza solo un centĂ­metro a la vez.





Primera parte

A+ | A-

Mydei se movió ligeramente en su asiento, enderezándose un momento para estirar su espalda, antes de inclinarse de nuevo sobre sus notas de estudio. A pesar de que el semestre estaba a pocas semanas de terminar, nunca estaba de más ponerse al tanto con sus notas. Especialmente porque este era su último año en la Universidad de Amphoreus. Dando con sus dedos una flexión rápida a su bolígrafo, echó un vistazo a su alrededor.

La biblioteca Okhema era la más grande de las siete bibliotecas en el campus, compuesta por cinco pisos y dos pasillos sinuosos, era utilizada predominantemente por estudiantes de arte con demasiado tiempo libre. Mydei era un estudiante de negocios, pero la biblioteca Kremnos, que estaba ubicada en el edificio de negocios internacionales, siempre estaba llena de estudiantes que pensaban saberlo todo cuando se trataba de carteras de inversión y marketing. Si Mydei tuviera que escuchar una conversación más sobre economías colapsadas o tipos de cambio fluctuantes, le lanzaría uno de sus libros de texto de más de cien dólares a alguien.

Entonces, se las había arreglado para encontrar un pequeño rincón tranquilo en el tercer piso de Okhema, escondido detrás de un estante de libros viejos que estaba bastante seguro de que no había sido revisado durante al menos una década, había una mesa redonda con sillas cuadradas y anchas rodeándolo. Era simple, limpio y, en lo que a él respectaba, suyo.

Con un pequeño suspiro, volvió a sus notas, preparado para continuar estudiando, solo para ser sorprendido por el sonido de pasos que se acercaban.

Mirando hacia arriba, un tipo molestamente alto de repente rodeĂł las estanterĂ­as, tenĂ­a cabello desordenado de color blanco y ojos de un asombrozo tono azul cielo. Una gran sonrisa se extendiĂł por su rostro cuando sus ojos se cruzaron, antes de que Mydei volviera a mirar sus notas con la esperanza de que el chico captara la indirecta y se fuera.

—Oye, siento molestarte.

—Entonces no lo hagas —Mydei dijo sin rodeos, sin molestarse en mirar hacia arriba.

—Es solo que, hay demasiada gente y mucho ruido, y debo terminar este cuestionario antes del fin de semana así que realmente necesito concentrarme para memorizarlo —el tipo soltó, sin escuchar el comentario de Mydei o ignorándolo.

—¿Me importa? No pedí la historia de tu vida —Mydei espetó, mirando al chico de nuevo. La parte mala de él estaba un poco complacida de ver que esa sonrisa perdía algo de su brillo ante su actitud menos que acogedora.

—Escucha, solo necesito una mesa para estudiar. No seré ninguna molestia, lo prometo —el tipo se acercó un paso más, su rostro era una extraña mezcla de súplica y determinación.

Mydei le enviĂł una mirada en blanco, evitando cuidadosamente que el suspiro exasperado en su garganta escapara.

—Por favor.

Estaba bastante seguro de que esos ojos también tenían tonos dorados y brillantes. Había algo en ellos que hizo que el comentario malhumorado que le iba a decir amablemente a este extraño que se fuera a la mierda del lugar de estudio de Mydei, quedara atrapado en su garganta. Tal vez fue la caída un poco patética de los hombros del chico o la forma en que sus manos se aferraban a la correa del bolso en medio de su pecho.

De cualquier manera, Mydei no sabe qué lo poseyó durante esa fracción de segundo, pero debe haber sido algo.

—Solo cállate y siéntate.

Y la sonrisa que recibió en respuesta fue como el puto sol asomándose detrás de una nube oscura en un día de mierda.

—¡Gracias! —el tipo sacó la silla frente a Mydei, sentándose pesadamente y arrojando su bolso sobre la mesa, ganándose un ceño fruncido cuando el movimiento hizo que la lampara de escritorio de Mydei casi se cayera de la mesa.

—Si me molestas, no dudaré en apuñalarte —señanándolo con su bolígrafo amenazadoramente, casi deseando que el tipo huyera asustado. En lugar de eso, se rió entre dientes, como si Mydei estuviera exagerando; solo hablaba medio en serio, de ninguna manera mancillaría su propio bolígrafo, tomaría el del tipo para hacerlo.

—Soy Phainon, por cierto —ofreció un saludo alegre.

Mydei se limitĂł a mirarlo con una ceja alzada, estaba lo suficientemente experimentado en tratar con idiotas asĂ­ como para saber que su gesto transmitirĂ­a lo mucho que le importaba una mierda.

—Pensé que al menos deberíamos saber los nombres del otro, ya que somos compañeros de mesa y todo eso —el tipo, Phainon, simplemente continuó, como si Mydei fuera un participante activo en la conversación.

Francamente, Mydei estaba más preocupado por mantener las piernas debajo de su propia silla para evitar cualquier contacto físico accidental potencial, Phainon parecía el tipo de persona que ocupaba la totalidad del espacio debajo de la mesa.

—Estoy cursando una carrera en historia y otra en criminología. Quiero saber todo sobre cómo actúan las personas que cometen crímenes horribles. No son exactamente las aspiraciones profesionales habituales, lo sé —se rió levemente de una manera autocrítica, pero de repente había una feroz emoción en sus ojos que casi los hacía brillar.

—Oye —Mydei interrumpió, haciendo que el chico parpadeara por la sorpresa—. Silencio o piérdete.

Mydei esperaba que al menos se sintiera un poco ofendido, pero en todo caso, parecía divertido, antes de dedicarle una sonrisa y comenzar a sacar sus libros. Mydei exhaló un profundo suspiro en voz alta esta vez, sin importarle lo que el chico pensara de él mientras colocaba su lampara donde había estado antes.

Honestamente, se sorprendió cuando miró su teléfono tiempo después y notar que habían pasado casi dos horas y había terminado de repasar todas sus notas del curso. Enderezándose una vez más, sus ojos se dirigieron rápidamente a Phainon, que estaba ocupado escribiendo en su libreta, con el cabello aún más desordenado de lo que había estado cuando apareció por primera vez debido a un par de manos frustradas corriendo a través de él. Rápidamente, comenzó a empacar sus cosas, sus pensamientos se dirigieron a lo que había en la despensa en casa para tomar como bocadillo más tarde.

Estaba colocando su bolso sobre su hombro, empujando su silla con la mano libre, cuando fue sacado de sus pensamientos.

—Oye, nunca me dijiste tu nombre.

Mydei mirĂł hacia arriba y levantĂł una ceja en silencio ante la gran sonrisa en el rostro de Phainon.

—Si no quieres que te llame en mi cabeza “compañero de estudio gruñón”, entonces necesitaré un nombre de algún tipo.

Mydei rodĂł los ojos, como si le importara cĂłmo lo llamaba mentalmente este tipo. La probabilidad de que se volvieran a encontrar en un campus tan grande era mĂ­nima.

—Mydeimos.

Luego girĂł sobre sus talones y dejĂł su lugar de estudio ahora no tan secreto, en el tercer piso de la biblioteca Okhema.


Dejando su taza de chocolate en la mesa, Mydei se sentó en el sofá, dejando a sus ojos descansar en la pantalla del televisor donde un actor bastante joven estaba demostrando una secuencia complicada de movimientos de lucha y artes marciales.

Esta era una de sus formas favoritas de pasar la noche, cuando no había ninguna otra tarea que necesitara atención inmediata y no tenía nada qué hacer. Sentado frente al televisor sin sus molestas compañeras de piso molestándolo por no haber salido con ellas un viernes por la noche, mirando una película y junto con una taza de chocolate caliente esperando ser bebido. Era lo más parecido a la terapia que jamás podría tener.

Moviéndose ligeramente en su posición acurrucada, apoyó la cabeza en el brazo del sofá, con los ojos pegados a la pantalla mientras los actores volaban por el aire y se enzarzaban en la batalla.

—¡Mydei!

Con el corazón a punto de saltar de su pecho, se apresuró a darse la vuelta, mirando por encima del respaldo del sofá con ojos grandes y sorprendidos.

Al ver quién era, gimió obviamente de frustración.

—No. Vete —volvió a mirar la pantalla, casi creyendo que la nueva presencia en la habitación podría desaparecer si no le prestaba atención.

—Mydei, no seas así —los brazos ajenos se movieron desde el respaldo del sofá y lo rodearon antes de que se alejara.

—Suéltame —se retorció para tratar de escapar, pero la otra persona se rió a carcajadas y, antes de que pudiera detenerlo, saltó sobre el respaldo del sofá para poder sentarse a su lado.

—Esta es mi noche, tonto —le envió una sonrisa, tenía el cabello desordenado y la cara roja, claramente había bebido.

—Vete —insistió inútilmente.

Su corazón latía un poco más fuerte en su pecho de lo normal. Trató de alejar el malestar y se obligó a calmarse.

No importaba cuántas veces le dijera a Cipher que se fuera, era inmune a sus palabras. Cualquier tipo de amenaza se encontraba con una perseverancia inquebrantable que le hacía lograr salirse con la suya. Era un rasgo admirable y molesto como la mierda.

—Entonces, ¿qué vamos a ver esta noche? —le envió un guiño a Mydei y se rió a carcajadas mientras él la miraba, esperando que finalmente cediera a su mirada de muerte y huyera con miedo.

Lamentablemente, por la forma en que Cipher se desplomó de nuevo en el sofá, con una pierna metida debajo de él de modo que su rodilla estaba presionada contra el muslo de Mydei, hoy tampoco iba a funcionar.


No habĂ­a forma alguna de memorizar la historia y el pasado de los contratos que no hiciera que Mydei quisiera meter su bolĂ­grafo en la cuenca del ojo de alguien.

Hasta ahora había leído tres páginas y estaba bastante seguro de haberlo repasado dos veces, pero no entendía nada de lo que decía. Mientras miraba las palabras borrosas en el papel, casi podía sentir el sueño trepando por su cuello y sus ojos cerrándose. Si se quedaba dormido y golpeaba su cabeza contra el libro de texto que tenía delante, lo arrojaría por la ventana, el vidrio reforzado no podría detenerlo.

Es salvado de una multa por daños a la propiedad por una voz irritante que repentinamente dice su nombre.

Levantando la cabeza y parpadeando rápidamente, se encontró mirando el rostro de su nuevo “compañero de biblioteca”. Consideró golpear su cabeza contra su libro de texto hasta quedar incosciente para así no tener que lidiar con ese tipo.

—¿Cómo te va, Mydeimos? —preguntó Phainon con una sonrisa alegre, dando los últimos pasos hacia la pequeña mesa que alguna vez fue el santuario de Mydei.

—Bien, hasta que apareciste —refunfuñó, sintiendo una leve molestia por saber que una vez más tendría que compartir su lugar secreto en la biblioteca.

—No seas así —Phainon sonrió ampliamente mientras se sentaba ruidosamente—. Parecía que estabas a punto de cerrar tu libro de todos modos, así que no finjas que estoy interrumpiendo algo importante.

Mydei se limitó a mirarlo; negándose a reconocer el pequeño rubor que podía sentir calentando sus mejillas.

—No recuerdo haberte invitado a sentarte aquí de nuevo —cambio de táctica.

—Me gusta este lugar —Phainon se encogió de hombros, sin siquiera mirarlo mientras hurgaba en su bolso.

—Es una mesa reservada —Mydei lo intentó.

—No, no lo es —Phainon resopló, lanzándole una mirada divertida. Mydei, con razón, le envió una de sus miradas más desagradables.

Phainon tuvo la audacia de reĂ­rse.

Volviendo a su libro de texto, Mydei intentó en vano leer y asimilar las palabras impresas ante él. Sin embargo, los acuerdos históricos inmediatamente comenzaron a estresarlo una vez más y, antes de que se diera cuenta, sus ojos se pusieron vidriosos y una vez más estaba en peligro de plantar su cara entre las páginas.

—No estarás estudiando sobre sanciones legales o algo así, ¿verdad?

Parpadeando, Mydei mirĂł a Phainon sin comprender.

—Es sólo que… —continuó cuando Mydei no dijo nada—. Así es como me siento cuando tengo que estudiarlas. Entonces, me preguntaba si estarías en algún tipo de asignatura de derecho.

—Estoy estudiando negocios —Mydei se incorporó para que su postura, que se había encorvado sin que se diera cuenta, fuera una más apropiada antes de enviar una mirada contemplativa a su libro de texto. Realmente no había forma de que pudiera asimilar la información que tenía frente a él en ese momento, su mente estaba hecha trizas por no haber dormido lo suficiente la noche anterior y la estúpida insistencia de Cipher de que hicieran un estúpido experimento con bebidas fluorescentes bien entrada la noche anterior.

—¿Oh, en serio? ¡Genial! Tengo un amigo estudiando eso —Phainon le envió una sonrisa, cruzando los brazos sobre su libro de texto, mientras claramente se preparaba para una conversación en lugar de estudiar.

—Bien por ti —Mydei refunfuñó, extendiendo la mano hacia donde había dejado su propio bolso en un asiento libre y procedió a empacar sus cosas.

—¿Te vas tan pronto? —preguntó Phainon, algo en su voz hacía que la burla no sonara del todo bien.

—Tengo cosas que hacer que no implican perder el tiempo hablando contigo —se puso de pie, empujando cuidadosamente su silla y moviéndose alrededor del otro para irse.

—Oye —una mano repentina en su antebrazo lo dejó paralizado en su lugar, mirando a la persona todavía sentada que se había atrevido a poner una mano sobre él.

—Deberías dormir un poco, te ves agotado. No quisiera que acabaras babeando en tus notas.

—No lo haré —fue todo lo que Mydei pudo pensar en decir cuando fue liberado, escapando antes de que Phainon hiciera algo aun más extraño.

No se detuvo hasta que llegó a casa, subió las escaleras y caminó por el pasillo hasta su habitación. Finalmente, se sentó en su cama, con su bolso todavía puesto, y miró su brazo con el ceño fruncido.

¿Quién se acercaba y tocaba a alguien de esa forma? Apenas conocia el nombre de Phainon y el tipo ya lo estaba tocando. Era extraño. La gente debería al menos saber algo acerca de la otra persona antes de invadir su espacio personal.

Se le ocurrió una idea terrible y un escalofrío gélido recorrió su espalda.

ÂżEra eso normal?

Tal vez era normal que gente que apenas se conocía se tocara así. Phainon le había ofrecido un consejo, que normalmente estaría reservado a ser un acto entre amigos, dentro de la confidencialidad médico-paciente o como en una comedia romántica con un camarero al azar, incluso con compañero de banco en un parque. Quizás era un comportamiento común entre la gente normal y Mydei simplemente estaba exagerando.

La idea era reconfortante y desmoralizante.

Mydei sabía que era un poco raro. Su comportamiento no es lo suficientemente extraño como para ser clasificado como alguien que necesitara terapia o medicación para ayudarle a funcionar “normalmente” en la sociedad. Pero sigue siendo extraño que, cuando a los dieciséis años, el chico que le gustaba finalmente lo arrinconara en una fiesta y tratara de besarlo, Mydei lo empujara y, posteriormente, le dijera “perra frígida”. Mydei se fue a casa de inmediato y pasó el resto de la noche tratando de respirar con calma mientras su piel se erizaba por el sudor frío y su corazón amenazaba con salir de su pecho.

TenĂ­a algunos problemas en lo que respecta al contacto fĂ­sico, pero todos tenĂ­an sus complejos.

Pasando las yemas de sus dedos por su antebrazo, la sensaciĂłn casi fantasmal de la mano de Phainon en su piel todavĂ­a estaba allĂ­.

Acurrucándose un poco en su cama, forzó su mente a despejarse, enfocándose en respirar al mismo tiempo que frotaba su brazo con su mano hacia arriba y hacia abajo.


Mydei miró el reloj y dejó escapar un suspiro. Solo tres horas más y terminaría su turno, libre para una tarde bebiendo chocolate y viendo cualquier película que Cipher eligiera esta noche.

Enderezando el estante de nuevos lanzamientos cerca de donde se encontraba la caja registradora, miró alrededor de la librería casi vacía. Era una vieja casa de dos pisos que había sido llenada hasta el tope de estanterías y libros de bolsillo. Estaba bastante seguro de que lo que se usaba como mostrador sobre el que estaba la caja registradora era en realidad la vieja mesa del comedor. Ubicada a solo dos cuadras de donde terminaba oficialmente el campus universitario, era prácticamente la librería más popular de la zona.

Había tenido la suerte de alcanzar el turno matutino, lo que significaba menor gente en la tienda, ya que la mayoría de los estudiantes, que constituían la gran mayoría de los clientes, seguían dormidos a las nueve de la mañana.

—¿Mydei?

Girando, casi maldijo en voz alta al ver a Phainon de pie frente a él. Mydei lamentó la necesidad de arreglar los libros que una mujer había desordenado, obligándolo a abandonar la seguridad de atrás del mostrador.

Mydei en realidad había evitado ir a su lugar secreto en la biblioteca durante los últimos tres días, todavía sin estar completamente seguro de qué hacer con su reacción a que Phainon lo tocara. En su estado de confusión, había optado por evitar el problema y a la persona en lugar de pensarlo demasiado.

—Phainon —dijo, bastante seguro de que la molestia se había filtrado en su voz lo suficiente como para que el otro lo escuchara alto y claro.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Phainon, ignorando claramente la forma en que Mydei se estaba alejando lentamente hacia la seguridad del mostrador.

—Trabajo aquí —dijo de mala gana.

—Oh, ¡qué bien! —Phainon sonrió, dando un paso más hacia Mydei—. Estoy buscando un libro, ¿me ayudas? —continuó, actuando ajeno a su hosca actitud.

—¿Qué libro necesitas? —Mydei pregunta, decidiendo que cuanto antes ayudara a Phainon a encontrar lo que estaba buscando, más rápido dejaría a Mydei en paz.

—Es un libro para uno de mis cursos-…

—No vendemos libros para la universidad —Mydei lo interrumpió, irritado porque tenía que decirle a alguien lo mismo al menos dos veces en cada turno, sobre todo al principio y al final de cada semestre.

—Sí, lo sé. No es un libro como tal, es una novela —dijo Phainon, divertido—. Es un libro de un tipo llamado Oscar Wilde —dijo, rebuscando en su siempre presente bolso, presumiblemente en busca del título de la novela.

—El retrato de Dorian Gray —dijo Mydei, alejándose de donde Phainon lo había arrinconado contra una estantería y dirigiéndose a la sección de clásicos.

—Sí, ese —Phainon dijo detrás de él, pero Mydei simplemente observó el estante ordenado alfabéticamente frente a él y sacó la novela en cuestión de su lugar. Dándose la vuelta, levantó una ceja ante el par de ojos que lo miraban fijamente en lugar del libro en sus manos.

—¿Hay algo más que necesites? —preguntó, recordando que todavía estaba en horario de trabajo y necesitaba ser educado con los clientes, sin importar cuánto lo irritaran.

—¿Qué estás estudiando? —preguntó Phainon, inclinando ligeramente la cabeza hacia un lado.

—Negocios —Mydei respondió, seguro que ya le había dicho esto.

—Sí, recuerdo que lo dijiste. Es solo que ya sabías el libro que necesitaba.

—Cualquiera que sepa algo sobre la literatura del siglo XIX sabe que el ascenso principal de Oscar Wilde a la fama es “El retrato de Dorian Gray” —Mydei echó un vistazo a su alrededor—. Y obviamente trabajo en una librería.

Phainon parpadeĂł por un momento antes de estallar en carcajadas, sorprendiendo a algunos de los otros clientes y recibiendo una mirada de desaprobaciĂłn de un anciano que estaba en una esquina rodeado de libros sobre especies de aves. Igualmente sorprendido, Mydei se quedĂł de pie por un incĂłmodo momento antes de girarse y volver al mostrador, con el libro todavĂ­a en la mano.

—No pensé que conocieras algo de literatura —Mydei dijo mientras escaneaba el libro en el sistema.

—No, pero tengo algunas materias optativas del departamento de artes, vi la serie de Sherlock Holmes durante el verano mientras trataba de elegir mis optativas y, bueno… —mirando hacia arriba, habĂ­a una mirada un poco tĂ­mida en el rostro de Phainon, su mano se levantĂł para rascarse la mejilla en lo que solo podrĂ­a describirse como vergĂĽenza—. Esperaba que fueramos a leer alguna de las novelas de Sherlock Holmes, pero cuando mirĂ© la lista de libros, no estaba allĂ­ y era demasiado tarde para cambiar, asĂ­ que… —se encogiĂł de hombros con impotencia.

—¿No crees que deberías haber revisado la lista antes de inscribirte en esa clase?

—Probablemente —Phainon estuvo de acuerdo con otra risa mientras sacaba su billetera.

Mydei leyó el precio. Phainon jugueteó con su billetera por un momento antes de sacar algunos billetes y entregárselos, sus dedos se rozaron accidentalmente mientras le pasaba el efectivo. Mydei sintió la familiar aceleración de latidos en su pecho y rápidamente metió el dinero en la caja registradora, sacando el cambio que devolvió con cuidado de que sus dedos no se rozaran esta vez.

—Oye —comenzó Phainon, sin moverse aún para guardar su cambio, con sus ojos azules mirando el rostro de Mydei, como si estuviera tratando de leer su mente. No, no hizo que algo se retorciera en el estómago de Mydei, lo jura—. Estaba pensando-… —el repentino y fuerte sonido de la torre del reloj en el centro del campus universitario sonó débilmente, llamando su atención—. Oh, mierda. ¿Ya es tan tarde? —Phainon exclamó, sus ojos se abrieron un poco mientras metía la billetera y el cambio suelto en su bolso descuidadamente—. Voy a llegar tarde a mi próxima clase. Lo siento, te veré luego, ¿está bien? —preguntó, recogiendo la novela que había estado en el mostrador entre ellos.

—Seguro —dijo Mydei, no muy seguro de qué más podía decir.

Phainon se despidiĂł con una mano mientras casi salĂ­a corriendo por la puerta y Mydei mirĂł por la ventana delantera mientras se alejaba por la calle en direcciĂłn al campus.

Honestamente, ¿en qué diablos se estaba metiendo?


Frotando un pulgar sobre la portada de la novela, Phainon suspiró ruidosamente, mirando fijamente el techo blanco liso sobre él.

Phainon tiene que admitir que a veces podía ser un poco impulsivo cuando se trata de interactuar con la gente. Cyrene fue la primer amiga que había hecho cuando ingresó a la escuela primaria, había sido una extraña por la mañana, pero al final del día Phainon, correteaba a su alrededor como un cachorro emocionado. Al ver que Cyrene seguía siendo amiga de él en la universidad, estaba seguro de que fue todo un éxito.

No siempre ha sido así, algunas veces su entusiasmo y la forma en que solía invadir el espacio personal de otros hacía que algunas personas lo insultaran y, a medida que crecía, lo llamaran puta de la atención e incluso trataran de difundir rumores sobre él prostituyéndose por la escuela. Era una completa estupidez, pero no era algo que no pudiera resolverse detrás de las gradas con unos cuantos golpes y patadas bien dirigidas, eso es seguro.

De hecho, nunca antes habĂ­a visto como algo malo su necesidad de interacciĂłn fĂ­sica con casi todas las personas que le agradaban.

Hasta ahora.

Phainon había experimentado el sabor dulce del amor cuando tenía trece años y nuevamente cuando tenía dieciséis. Le habían gustado personas al azar y amigos por igual. Pero fue muy consciente de que, cuando sus ojos se posaron en un chico escondiéndose detrás de una estantería como si se tratase de su propio pequeño reino, sentir su corazón latiendo fuertemente contra sus costillas y la cálida sensación que inmediatamente se acurrucó en su vientre eran signos de algo más que un enamoramiento.

Luego hablaron y, bueno, eso fue todo para Phainon. El tipo, Mydeimos, era brutalmente directo en lo que decía, Phainon estaba seguro de que creerían que estaba loco ya que, en lugar de sentirse ofendido o insultado por las palabras de Mydei, estaba completamente encantado. Con su inusual cabello rubio y rojizo, junto con sus hermosos ojos dorados. Había algo adorable en él que simplemente no podía explicar. La mayoría de la gente querría poner tanta distancia entre sí y el chico como sea posible.

Pero no Phainon, él quiere envolver sus brazos alrededor de Mydeimos y morder una de sus mejillas de lo adorable que es.

—¿Hay algo que quieras decirme? —la voz de Cyrene suena casi cantarina, lo que hace que Phainon vuelva la cabeza y la mirara confundido.

—¿Eh?

—Bueno, quieres pasar un rato a solas analizando las excelentes obras de Oscar Wilde, prometo pensar que es perfectamente normal en ti —Cyrene asiente hacia Phainon todavía sostenía el libro, aún frotando inconscientemente el pulgar hacia atrás y hacia adelante sobre la portada. Finalmente se sentó y colocó el libro en la mesa de noche—. En serio, ¿qué pasa con el libro? Nunca te había visto tan concentrado en la clase de literatura que estabas tomando.

—No lo estoy. Lo compré hoy y lo estaba sosteniendo mientras estaba pensando en otra cosa —Phainon se encogió de hombros, sacando su teléfono casualmente y desplazándose por el menú como si realmente estuviera buscando algo.

—¿En serio? —Cyrene no parecía en absoluto convencida.

—Sí, por cierto, tenemos que irnos pronto para llegar a tiempo con los demás —Phainon cambió de tema, relajándose un poco cuando Cyrene solo lo observó fijamente; diciendo claramente que esta conversación había sido pospuesta solo por el momento.

—Sí, sí.

—Bien. Estoy listo para irnos cuando tú lo estés —Phainon se puso de pie, metiendo su teléfono y billetera en los bolsillos de sus jeans. Cyrene murmuró algo más que no logró entender, pero rápidamente se preparó para partir.

El bar residente de la universidad constaba de rincones oscuros y tres mesas de billar colocadas a un lado de la pista de baile. Era el lugar de reunión preferido por la mayoría de los estudiantes gracias a su fácil ubicación y bebidas baratas. Phainon miró alrededor de la habitación y sonrió cuando sus ojos se posaron en un grupo familiar de personas apretujadas alrededor de una pequeña mesa alta.

Un coro de saludos familiares lo recibió cuando se movió para abrazar a las personas alrededor de la mesa que estaba abarrotada de vasos que eran bebidos rápidamente. Cuando terminó, todos se movieron un poco para hacer espacio para él.

Aceptando la bebida que le ofrecieron, Phainon preguntó cómo iban las clases de Hyacine mientras los demás saludaban a Cyrene con entusiasmo. Phainon había pasado a su tercera cerveza cuando un dolor sordo sacó a Phainon de la conversación con Stelle sobre los pros y los contras del ramen al sentir un codazo clavándose en su costado.

—¡Ay, eso duele! —gritó, frotándose el costado con la mano que no estaba sujetando su bebida.

—Solo les estaba contando a los demás sobre tu nuevo enamoramiento —dijo Cyrene casualmente, con la voz un poco más fuerte de lo habitual, en un esfuerzo por captar la atención de todos para que pudieran unirse a ella colectivamente y Phainon sacará toda la información

—Como si les importara —Phainon murmuró, sabiendo que era demasiado tarde cuando los ojos de todos sus amigos se fijaron en él con curiosidad.

—¿Conociste a alguien? —Hyacine preguntó con voz curiosa.

—No sé si lo diría así —Phainon se excusó, pasando torpemente una mano por su cabello.

—Oh, Dios —Stelle gimió en voz alta, inclinándose quizás demasiado hacia Dan Heng para la cantidad de tragos que había tomado—. No es un profesor o algo así, ¿verdad? —preguntó, sonando a la vez horrorizada y encantada—. No vas a deleitarnos con historias de sexo desagradable con el trasero de un viejo, ¿verdad?

—¿Qué? ¡No! —Phainon espetó, enviándole una mirada furiosa.

—Pero hay alguien, ¿verdad? —Aglaea preguntó, luciendo genuinamente interesada.

—Bueno —Phainon vaciló por un momento antes de sentir sus mejillas calentarse—. Conocí a un chico el otro día. Es muy lindo e increíblemente directo —una pequeña sonrisa apareció en sus labios espontáneamente.

—¿Donde lo conociste? —March preguntó, ignorando la forma en que los demás reían a su alrededor.

—En la biblioteca. La suya era la única mesa con un lugar libre, así que simplemente me senté e ignoré cuando trató de hacer que me fuera —Phainon se rió levemente, calor inundó sus entrañas con cariño.

—Entonces, ¿ya lo invitaste a salir? —Cyrene preguntó con una gran sonrisa.

—Ah, no exactamente —Phainon dijo torpemente.

—Idiota —Stelle murmuró, inclinando su cerveza hacia un lado mientras hablaba, de no ser porque Dan Heng la enderezó rápidamente, habría derramado lo que quedaba.

—Cállate —Phainon la fulminó con la mirada.

—Deberías pedirle una cita —Hyacine dijo en voz alta.

—Sí, sí —Phainon murmuró, tratando de ignorar la risa burlona de sus amigos. Bebiendo rápidamente la cerveza restante del vaso, se pasó la mano libre por la boca—. Voy por otra bebida —dice, levantándose de la mesa abarrotada con cierta dificultad.

Las fuertes voces con preguntas de todo tipo fueron ignoradas mientras se dirigĂ­a a la barra. SerĂ­a una buena noche para olvidarse de todo al menos por unas horas.


Había sido un día perfectamente normal para Mydei. Había ido a su conferencia matutina que solía transcurrir con la tediosa profesora deviándose de la clase para qujarse de su propia vida privada, _y l_uego se había dirigido a la biblioteca para tomar notas para su clase de esa tarde. Fue un buen comienzo.

Había estado sentado allí durante casi una hora, cuando apareció su molesto compañero de mesa.

Para decirlo cortésmente, Phainon parecía una mierda. Su cabello estaba desordenado, y no de la forma habitual como de costumbre. Su ropa estaba completamente arrugada, haciendo que Mydei se preguntara si había dormido con ella. Unas gafas de sol se posaron en su nariz, pero solo servían para resaltar cuán pálido se veía.

ParecĂ­a una resaca.

—¿Gran noche? —no pudo resistirse a preguntar, una leve sonrisa se dibujó en sus labios cuando Phainon solo gimió lastimosamente y tiró su bolso sobre la mesa antes de caer de rodillas y gatear debajo de la mesa—. ¿Qué diablos estás haciendo? —Mydei preguntó, un poco alarmado de que el chico fuera a vomitar sobre sus zapatos. Inclinándose en su silla, se asomó por debajo de la mesa.

Phainon se habĂ­a dejado caer sobre su estĂłmago en el espacio semi-oscuro, cruzando sus brazos y descansando su frente allĂ­ con sus lentes de sol todavĂ­a puestos.

—No voy a vomitar —refunfuñó, sorprendentemente perceptivo a pesar de que su voz contenía un distintivo indulto de borrachera.

—Si vomitas mis zapatos, haré que los limpies con tu lengua —Mydei amenazó, mirando directamente al otro.

Phainon se riĂł levemente, todo su cuerpo vibraba, antes de gemir de nuevo.

—No me hagas reír. Duele.

—Contraerás alguna enfermedad infecciosa en ese piso.

—No me importa —Phainon resopló.

Mydei lo miró fijamente un momento más, antes de considerar que no valía la pena ni pasaba directamente a afectar a su persona. Enderezándose, usó su bolígrafo para empujar la bolsa de Phainon más hacia su lado de la mesa en lugar del medio, antes de reanudar su toma de notas como si nada estuviese pasando.

Se las arregló para sentarse allí durante otra media hora antes de que el ligero aroma del alcohol barato finalmente lo hartara. Empacó sus cosas, empujó la silla hacia atrás para ponerse de pie, solo para sentir al instante que algo mantenía su pie derecho inmóvil. Mirando debajo de la mesa una vez más, vio que Phainon se había movido levemente, uno de sus brazos ahora estaba aferrado alrededor de su pie y su rostro estaba a escasos centímetros de él.

Era asqueroso y un poco adorable.

—Oye —lentamente levantó el pie, tratando de ser un poco considerado con el chico. Cuando no obtuvo reacción, rápidamente liberó su pie, sacando un fuerte bufido de sorpresa proveniente de Phainon como respuesta.

—¿Qué? —preguntó Phainon, mirando a su alrededor, desorientado.

—Estabas abrazando mi pie como un oso de peluche —Mydei dijo secamente.

—Oh, lo siento —Phainon murmuró, rodando sobre su espalda y subiendo sus gafas de sol para frotarse los ojos.

—No deberías frotarte los ojos —Mydei dijo automáticamente.

—¿Por qué? —Phainon bostezó y siguió frotando.

—Te saldrán arrugas —respondió Mydei, dándose cuenta tardíamente de lo estúpido que sonaba.

Phainon hizo una pausa y apartĂł las manos de sus ojos para mirar a Mydei con curiosidad.

—No creo que eso sea cierto —dijo lentamente.

Mydei lo fulminó con la mirada, negándose a admitir la vergüenza que inundaba sus entrañas. Optando por no responder, dio un paso atrás, extendió la mano para colgar su bolso sobre su hombro y se preparó para irse.

—Oye, espera, ¿a dónde vas? —preguntó Phainon, saliendo de debajo del escritorio torpemente.

—No puedo hacer nada aquí contigo roncando y apestando el lugar —Mydei comenzó a caminar alrededor de la estantería.

Phainon, para su sorpresa, inmediatamente tomĂł su propio bolso y comenzĂł a seguirlo.

—Oye, no seas malo —su voz era burlona y Mydei pudo distinguir una pequeña sonrisa por el rabillo del ojo.

—No me sigas.

—Eres muy cruel conmigo —chilló Phainon, de repente pareciendo mucho más a su yo habitual.

—Pensé que tenías resaca —Mydei suspiró, su sombra lo siguió por los numerosos tramos de escaleras.

—Eh, la aspirina finalmente ha hecho efecto. Ahora es más una sensación de náuseas y solo me duele un poco la cabeza —se encogió de hombros—. Una vez que tenga algo de deliciosa comida grasosa en mí, estaré bien.

Mydei en realidad dejĂł de caminar y se volviĂł hacia el otro, su rostro hizo una mueca.

—Espero que te refieras a que vas a regresar a tu casa y comer allí.

Phainon le dio una mirada divertida antes de sonreĂ­r ampliamente.

—No, voy a la cafetería donde, a juzgar por tu rostro horrorizado, es a donde vas. ¡Podemos comer juntos! —se rió a carcajadas, ganándose algunas miradas desagradables de las personas en la biblioteca.

Mydei resistiĂł el impulso de huir. EstĂşpido.

—Ni hablar —Mydei giró sobre sus talones y se apresuró a alejarse, esperando que Phainon simplemente desapareciera mágicamente. Pensó que realmente sucedería cuando no escuchó pasos siguiéndolo, pero el sonido de las risitas y el arrastrar los pies rápidamente mataron ese sueño y Phainon estuvo una vez más al lado de Mydei mientras caminaban.

Veinte minutos más tarde, Mydei estaba sentado en una de las mesas de la cafetería con comida delante suyo, Phainon de nuevo estaba sentado frente a él, hablando de cómo estaba seguro de que una chica en una de sus clases había hecho trampa en su último examen.

—¿Creciste en un granero? —preguntó, serio mientras Phainon lograba dejar caer casi la mitad del relleno del sándwich que había comprado. Fue ignorado con otra de esas sonrisas molestamente divertidas y atractivas, aunque nada pudo evitar que la nariz de Mydei se arrugara cuando vio a Phainon usar sus dedos para recoger el relleno caído y meterlo en su boca.

—No malgastes la comida, dice mi mamá.

—No comas como un animal, dice la mía —Mydei respondió, ganándose una risita.

—Sí, puedo ver lo bien que se quedó en tu cabeza —asintió hacia el espacio inmaculadamente limpio para comer de Mydei, no había dejado caer ni un solo grano de arroz.

Mydei se preguntó si debería sentirse un poco insultado por el comentario, pero una fuerte exclamación de su nombre impidió que más palabras salieran de su boca, un gemido encontró la forma de salir de su garganta mientras se encorvaba ligeramente sobre la mesa.

—¿Amiga tuya? —preguntó Phainon, divertido, mientras Cipher corría hacia su mesa casi haciendo tropezar a un chico en el camino.

—Mydei, al fin te encontré —Cipher sonrió cuando llegó a su mesa, inmediatamente rodeando con sus brazos a Mydei como si no lo hubiera visto en años.

—¿Qué quieres? —Mydei preguntó, ya exasperado. Sus nervios, que habían estado más tensos de lo habitual en presencia de Phainon, comenzaron a relajarse ante el contacto. Sin embargo, Cipher finalmente parecía haber notado a Phainon, mirándolo casi con burla al otro lado de la mesa.

—Hola, chico lindo. Soy Cipher. No te sentaste voluntariamente aquí con Mydei, ¿verdad? —dijo inclinándose sobre Mydei, forzando su rostro incómodamente cerca de su comida.

—Quítate, Cipher —gruñó.

—Soy Phainon. ¿Eso es algo inusual? —preguntó, la diversión entrelazando su voz.

—Es un suceso completamente inaudito. El encanto de Mydei generalmente ahuyenta a la gente en dos segundos —Cipher sonrió sin arrepentimiento mientras por fin se alejaba de Mydei.

Mydei los mirĂł a ambos.

—¿Hay realmente una razón para que me necesites? —preguntó alzando una ceja.

—Cierto —Cipher de repente le dirigió una sonrisa maliciosa—. Tengo algo que sé que te encantará —dijo en tono cantarín.

—Lo dudo —Mydei respondió de inmediato; volviendo a su comida con la esperanza de que se rindiera y lo dejara en paz.

—Mydei, hablo en serio. Es algo que llevas buscando durante meses —Cipher le dio un fuerte golpe en el brazo para llamar su atención.

—No estoy interesado —espetó.

—Bien, entonces, que sea así —metió la mano en uno de su bolsillos y sacó una memoria USB—. Supongo que tendré que buscar a alguien más para ver la versión subtitulada de esa poco conocida película que sé que te morías por ver desde hace meses —Cipher soltó una carcajada cuando Mydei no pudo evitar que sus ojos se concentraran en la memoria USB como si fuera una barra de oro en lugar de una película pirateada.

—¿Dónde conseguiste eso? —preguntó, un poco renuente, Mydei había estado buscando esa película en particular desde hace meses, pero ninguna de las versiones que había encontrado tenía subtítulos, por lo que no había podido entender mucho de lo que estaba pasando.

—¿Qué es eso? —preguntó Phainon de repente, sacando a Mydei de sus pensamientos.

Mydei sintió su estómago hundirse mientras miraba al otro lado de la mesa al atractivo chico que extrañamente lo había estado obligando a hacerle compañía durante las últimas semanas. No había forma de que pensara en darle a Mydei siquiera la hora del día si supiera sobre el pasatiempo favorito de Mydei.

Mydei abriĂł la boca para decirle a Phainon que se ocupara de sus propios asuntos, pero la fuerte voz de Cipher hablĂł por encima de la suya.

—Mydei tiene un gusto particular por el cine clásico. Estoy segura de que es dueño casi todas las películas anteriores de los 70’s —Cipher agarró el hombro de Mydei con fuerza, de una manera que Mydei no estaba seguro de que estuviera tratando de reconfortarlo o a mantenerlo en su lugar por si intentaba huir.

—¿Cine clásico?

Cipher solo se riĂł.

—Deberías venir a nuestro apartamento este viernes y ver la película con nosotros —dijo de repente, haciendo que Mydei se congelara con la comida a medio camino de su boca.

—¿Qué? —se atragantó con su saliva.

—Será divertido. Haremos palomitas y podrás disfrutar tu primera película de culto.

Mydei miró fijamente a Phainon, casi tratando de enviarle un mensaje telepáticamente diciendo: “¡no te atrevas a aceptar!”. Por la sonrisa divertida que le dirigió, no funcionó.

—Claro, me encantaría —dijo alegremente, haciendo que Mydei quisiera golpearse la cabeza contra la mesa, repetida y violentamente.

Empujando a Cipher, Mydei abandonó su comida y se dirigió hacia la puerta. Se las arregló para salir de la cafetería y se preparó para volver a casa cuando de repente su brazo fue sujetado por detrás. Girando rápidamente con sorpresa y sientiendo la adrenalina correr por sus venas, vio la gran sonrisa y los ojos muy abiertos de Phainon.

—Oye, estaba pensando —comenzó Phainon, con su mano todavía en el brazo de Mydei—. Tengo un sentido de la dirección bastante malo, así que ¿podrías darme tu número o algo así para poder llamarte y pedirte ayuda si me pierdo camino a tu casa?

Con los ojos moviéndose hacia el calor que se extendía a través de su extremidad, Mydei buscó en su bolsillo casi sin pensar mientras su corazón se aceleraba, latiendo contra su caja torácica como si fuera a estallar en cualquier momento. Sacando su teléfono, lo extendió hacia él, una mezcla de alivio y una pequeña sensación de pérdida lo llenó cuando Phainon soltó su brazo para tomar el teléfono y poner su número en él.

Con la mente en piloto automático, Mydei tomó su teléfono de vuelta después de que Phainon terminó, antes de girar sobre sus talones y alejarse rápidamente.

—¡Nos vemos! —Phainon gritó.

Mydei no respondiĂł.


El régimen de limpieza por el que pasó Mydei ese viernes antes de que llegara Phainon era casi de proporción bíblica. Incluso llegó a saltarse su sesión de estudio que había programado y, en cambio, pasó su tiempo con un paño, inclinado sobre el piso limpiando todas las superficies a las que podía llegar.

Cuando finalmente llegó el momento, Mydei se encontró sentado en el sofá, con el estómago retorcido por los nervios, sus manos juntas con los nudillos casi blancos. Fue ridículo; no había ninguna razón para que se sintiera tan ansioso por que un tipo viniera a su casa a ver una película. Ni siquiera era como si fueran a estar solos para verla; Cipher seguía dando vueltas en la cocina con la comida china que había pedido para cenar.

No era como si hubiera sido él quien invitó a Phainon en primer lugar.

Hubo un golpe repentino en la puerta y Mydei se puso de pie. Sin embargo, no dio más de un paso, cuando Cipher de repente pasó a toda velocidad junto a él, su voz fuerte y emocionada saludando a Phainon en la puerta.

Obligándose a relajarse, Mydei se volvió a sentar en el sofá, asegurándose de colocarse lo más cerca posible del brazo del sofá sin que fuera completamente obvio que estaba dejando suficiente espacio para que alguien se sentara a su lado.

—¡Hola, Mydei!

Volviendo la cabeza, Mydei vio a Phainon con unos jeans negros desgastados de las rodillas, una camisa de una banda de la que nunca habĂ­a oĂ­do hablar, y el cabello en el lĂ­o habitual, sus ojos azules se iluminaron bajo la luz de la sala.

—Veo que no te perdiste —dijo, volviéndose hacia la televisión.

—Nop. Casi tomé un giro equivocado en ese café a dos cuadras, pero recordé que Cipher dijo algo acerca de que no debía girar a la izquierda, así que pensé que tenía que ser en dirección contraria —divagó, sentándose pesadamente en el sofá al lado de Mydei, con las piernas abiertas casualmente y un brazo sobre el respaldo del sofá mientras hablaba, con el cuerpo vuelto hacia Mydei.

—Qué suerte —Mydei dijo secamente, muy consciente de que solo había un pequeño espacio entre donde estaba sentado en el sofá y donde la pierna de Phainon se extendía cerca de la suya.

Phainon resoplĂł.

—¿Por qué tengo la sensación de que desearías que me hubiera perdido? —de repente sonrió y se inclinó ligeramente hacia adelante, invadiendo aún más el espacio personal de Mydei—. ¿Querías que te llamara y te preguntara cómo llegar? No necesitas una excusa para hablar conmigo —dijo, su voz bajó una octava mientras recibía toda la atención de Mydei.

Así de cerca, Mydei podía oler la colonia que llevaba Phainon, una marca genérica que, de ser cualquier otra persona, Mydei se habría burlado. Sin embargo, sentado así de cerca, Mydei podía sentir su corazón latiendo en su pecho, una calidez llenando su estómago mientras miraba esos ojos tan cerca de los suyos. Podía sentir sus manos temblando levemente, sin importar cuán fuerte las apretara. Por alguna razón, parecía que no podía apartar sus ojos, hasta el punto de mirar fijamente los labios de Phainon por un momento antes de volver a sus ojos.

—¡Espero que te guste la comida china! —la fuerte voz de Cipher sonó repentinamente detrás de ellos cuando este entró a la sala desde la cocina, con los brazos cargados con contenedores de comida.

Phainon se reclinó rápidamente, su comportamiento cambió a su habitual despreocupación mientras le enviaba una sonrisa.

—La comida china siempre es una buena opción —dijo fácilmente, extendiendo la mano para ayudar a equilibrar toda la comida en la pequeña mesa de café.

—Entonces, Phainon, ¿estás listo para sumergirte en el mundo del cine de antaño? —preguntó Cipher, sentándose al otro lado de Phainon en el sofá, con una caja de fideos en su mano y un par de palillos listos.

—¡Claro! —Phainon le sonrió, inclinándose hacia adelante para inspeccionar las cajas de comida.

Arrastrando un poco los pies, Mydei se inclinó hacia adelante para tomar su propia porción cuando Phainon de repente se volvió hacia él y, sonriendo ampliamente, le preguntó qué quería.

Sorprendido, murmuró su preferencia antes de volver a relajarse en su asiento y aceptar la caja, casi derramando su contenido cuando sintió a sus dedos rozarse una vez más. Tratando de dejar de temblar, Mydei tensó sus músculos hasta estar seguro de que no se moverían y se sentó en silencio mientras Cipher preparaba el televisor para ver la película, la caja en su mano se arrugó ligeramente bajo su agarre.

Iba a ser una noche larga.


Después de esa noche, era como si Phainon estuviera en todos los lugares a los que iba Mydei. Si Mydei estaba trabajando, casi podía garantizar Phainon aparecería en la libreria en algún momento durante su turno. Si estaba estudiando, Phainon parecía haber sincronizado su horario, ya que siempre se unía a él. Incluso cuando Mydei estaba comiendo en la cafetería, la mayoría de las veces se encontraba compartiendo su mesa con el otro chico.

Phainon estaba a su alrededor todo el tiempo, siempre con esa gran sonrisa en su rostro, su cabello desordenado y ojos hermosos. Mydei no era un idiota, sabía por sí mismo que se estaba enamorando. No era la primera vez que se enamoraba de alguien completamente inalcanzable, y no solo por sus propios problemas, sino porque no había forma de que le gustara a Phainon. Mydei era muy consciente de su personalidad, Phainon claramente era solo una persona amigable y este pequeño “enamoramiento” de Mydei era completamente unilateral.

El hecho de que Phainon le hubiera estado enviando mensajes de texto a diario desde ese viernes hace un par de semanas no significaba nada. Dado que no era el Ăşnico al que Phainon le habĂ­a estado enviando mensajes de texto.

Parecía que Cipher y Phainon también se habían llevado bien después de esa noche. Mydei se había encontrado observándolos mientras reían y bromeaban juntos, Cipher despeinaba el cabello de Phainon con un grado de afecto que Mydei estaba acostumbrado a ver reservado solo para unas pocas personas mientras Phainon sonreía ante el gesto.

Mydei hizo todo lo posible para no arrojarles la comida.

Mydei sabĂ­a que habĂ­a algo que no era del todo… normal en Ă©l. Otras personas no parecĂ­an tener los complejos que Ă©l tenĂ­a cuando se trataba de tocar a la gente. No era exactamente un problema, ya que tenĂ­a poca paciencia con la mayorĂ­a de las personas y tendĂ­an a mantenerse alejadas de Ă©l en general. Pero era algo que habĂ­a notado a lo largo de los años con lo que nadie más parecĂ­a tener que lidiar.

Cuando sus amigos lo tocaban, su corazón latía más rápido, y no como en una película romántica. Más bien como: “mi corazón late tan rápido que creo que estoy a punto de desmayarme, mierda”. Fue solo gracias a que Mydei había sido tan cercano a Cipher y su otra amiga, Castorice, desde que era niño que ya no se sentía tan ansioso cuando lo tocaban.

Había mejorado considerablemente gracias a ellas desde entonces, tanto así, que fueron ellas mismas quienes lo convencieron finalmente de ir a un salón de tatuajes que conocían para trazar los diseños sobre su piel en los que tanto había trabajado el propio Mydei desde que era adolescente; lo acompañaron y estuvieron con él en todo momento mientras hablaban con él para distraerlo de lo que sucedía.

Además, iniciar el contacto físico no solía ser un problema, siempre que no pensara demasiado en ello. Sin embargo, había momentos en los que estaba a punto de tocar su hombro o tomarlas del brazo para llamar su atención, y se congelaba, con la mano a escasos centímetros. Ese pequeño espacio se sentía como un enorme cañón que se extendía por kilómetros de distancia.

Mydei suspirĂł para sĂ­ mismo mientras se levantaba de su asiento, pues su conferencia ya habĂ­a terminado. Deslizando la correa de su bolso sobre su hombro, se dirigiĂł hacia la puerta, pensando en sus planes para el resto del dĂ­a. Se planteĂł en ir a la cafeterĂ­a a almorzar o si tenĂ­a la suficiente energĂ­a como para cocinar algo en casa. Caminaba por el patio cubierto de hierba, cuando el sonido de su nombre lo distrajo.

Phainon no era difícil de ignorar, ya que estaba corriendo hacia él con una gran sonrisa en su rostro y un brazo moviéndose sobre de su cabeza como si hubiera alguna posibilidad de que Mydei no pudiera verlo.

—¡Hola! ¿Acabas de salir de clase? —preguntó, con la voz un poco sin aliento por la carrera que acababa de hacer a través del patio.

—Sí —dijo, arrugando levemente la nariz mientras el otro chico casi se doblaba por la mitad, con las manos en las rodillas mientras luchaba por recuperar el aliento.

—¡Genial! —Phainon le sonrió, enderezándose gradualmente mientras su respiración volvía a la normalidad—. Estaba tomando el sol con mis amigos —Phainon dijo, una mano agitando vagamente en la dirección de donde había venido.

—¿Tomando el sol? —Mydei preguntó con una ceja alzada, absteniéndose de soltar una pregunta un poco más cruel.

—Sí, tengo que absorber vitamina D de vez en cuando. Además, es una buena excusa para ver a mis amigos y tomar un descanso —él se rió, y Mydei tuvo un estúpido deseo de comentar mentalmente lo atractivo que se veía, riendo como si no le importara nada en el mundo—. Hablando de eso, deberías venir a conocerlos —Phainon dijo de repente, sacando a Mydei de su reprimenda mental de pensamientos estúpidos que solo pertenecían a novelas de amor cursis y películas con pintorescos sistemas de iluminación.

—¿A quién? —preguntó tontamente.

—Mis amigos. Han estado pidiendo conocer al chico con el que paso mis descansos en la biblioteca y que me introdujo al cine clásico —se rió como si fuera una especie de broma que Mydei deba entender, pero la verdad es que estaba demasiado ocupado tratando de averiguar por qué alguien podría siquiera querer conocerlo—. Vamos, sé que no tienes más clases hoy —dijo Phainon, extendiendo la mano y agarrando la muñeca de Mydei suavemente antes de tirar de él mientras regresaba por donde había venido, balbuceando algo que a Mydei honestamente no le importaba en ese momento.

No podría importarle menos cuando Phainon lo estaba tocando, sentir su mano rodear fácilmente la muñeca de Mydei. Como un reactivo químico, su corazón comenzó a latir con fuerza en su pecho y sintió que algo en su garganta se paralizaba, dificultando su respiración.

—¡Ya volví! —Phainon gritó en voz alta, levantando su mano libre hacia un pequeño grupo de personas sentadas en la hierba bajo la pequeña cantidad de sombra proporcionada por un árbol. Todos miraban a Mydei con expresión de curiosidad, algunos más obvios que otros.

—Él es Mydei. Mydei, estos son mis amigos —Phainon procedió a detenerse frente a ellos, señalando a cada uno por turno mientras los presentaba.

—Estos son Aglaea y Anaxa, están estudiando psicología, ella es Hyacine, ella está estudiando ciencias con especialización en medicina, y ella es Cyrene, está estudiando literatura y lenguaje. March y Dan Heng están en clase ahora mismo. Ah, y ella es Stelle, ella estudia economía —la voz de Phainon claramente perdió interés hacia la chica y el gesto frívolo de su mano solo cimentó su comportamiento indiferente.

—Hola —Mydei recordó sus modales básicos, pero para ser honesto, la mayor parte de su atención seguía concentrada en la mano que aun sostenía su muñeca.

¿Phainon había olvidado que se aferraba a Mydei como un niño lo haría con sus padres? ¿Cómo pudo haberlo olvidado? La gente necesitaba usar sus manos, Phainon en particular tendía a gesticular salvajemente con las manos cuando hablaba, lo que resultó en que más de una persona fuera golpeada accidentalmente al pasar y recordó una ocasión memorable en la que logró tirar su propia pila de libros de texto de su escritorio.

—Al menos podrías presentarme correctamente, Phainon —Stelle, la chica estaba repentinamente frente a Phainon y los dos rápidamente se enfrascaron en una amena discusión. Cyrene suspiró en voz alta, volviéndose a Mydei y asegurarle con un gesto que ese era un comportamiento familiar entre los dos.

Sin embargo, con Phainon finalmente distraĂ­do y sus amigos mirando a Mydei con total atenciĂłn…

—Tengo que irme. Encantado de conocerlos —Mydei escupió las palabras, su corazón aún escuchaba su corazón latir salvajemente en sus oídos mientras se giraba y se alejaba rápidamente. Ignoró el grito de Phainon de su nombre, en su lugar se centró en la comida que iba a preparar cuando llegara a casa.


Phainon suspiró malhumorado al ver que Mydei se alejaba rápidamente por el patio cubierto de hierba. Tenía que haber sido su breve discución con Stelle lo que ahuyentó al otro chico.

Fue sacado de sus pensamientos cuando Stelle repentinamente lo empujĂł al suelo, Phainon no pudo posicionarse para el ataque debido a que su atenciĂłn seguĂ­a agradablemente comprometida.

—¡Ah, eso no es justo! —Phainon escupió mientras se sentaba, su coxis y su brazo izquierdo dolían por el impacto.

—No pensé que podría derribarte tan fácilmente. Parecías demasiado ocupado mirando el trasero de tu novio —Stelle le lanzó una mirada de suficiencia.

—No estaba mirando su trasero —Phainon refunfuñó, levantándose para sentarse a un lado de Cyrene—. Y Mydei no es mi novio —añadió en voz baja, con los ojos enfocados hacia abajo e incapaz de ocultar la decepción en su voz.

—Pero quieres que lo sea —Cyrene dijo en voz baja mientras Anaxa comenzaba a quejarse de algo en voz alta sobre la clase que compartía con Aglaea.

Phainon se encogió de hombros pero no respondió, con los ojos fijos en su brazo izquierdo mientras tocaba el área que le dolía. Cyrene no estaba equivocada; Phainon había sentido atracción inmediata al verlo por primera vez y solo había crecido desde que conoció mejor a Mydei.

Pero, sinceramente, Phainon no estaba seguro de que realmente le gustara a Mydei.

Se había marchado lo más rápido posible. Mydei tampoco era muy aficionado al contacto físico, algo que Phainon nunca había visto en nadie antes, siempre se ponía tenso cuando Phainon lo tocaba. Parecía que estaba extremadamente incómodo con el contacto físico. Phainon había pensado que tal vez era así con todos, pero había visto a Mydei interactuando con Cipher y no parecía tener problemas cuando se trataba de ella.

ÂżY si fuera solo Phainon? ÂżY si a Mydei realmente no le agradaba Phainon y era demasiado amable como para decirle?

Bueno… Mydei temiendo decirle a alguien que se vaya a la mierda era poco probable, pero definitivamente algo estaba pasando allí.

—No sé si realmente le gusto, para ser honesto —Phainon murmuró con los ojos todavía fijos en su brazo.

—Phainon —Cyrene extendió la mano y agarró su brazo ileso con una sonrisa alentadora en su rostro—. Estoy segura de que es tímido. Se sonrojó bastante cuando lo trajiste aquí —Cyrene le dio un pequeño apretón a su brazo.

—¿En serio? —Phainon se sorprendió, ya que no había notado nada. Por otra parte, había estado más concentrado en la emoción que había sentido al presentar al chico que le gusta a sus amigos.

—No mentiría —dijo Cyrene.

—Me gusta mucho. Mydei es, no es como nadie que haya conocido antes —Phainon dijo seriamente, sorprendiéndose a sí mismo con su honestidad.

—Entonces pídele una cita al tipo, tonto —Stelle dijo de repente en voz alta, provocando que Phainon se sobresaltara un poco porque no se había dado cuenta de que la chica estaba prestando atención a su conversación. De alguna forma, Stelle siempre había estado muy en sintonía con todo lo que hacía Phainon, a pesar del hecho de que estaba enamorada de Dan Heng.

—¡Realmente no creo que estés en posición de decirme eso! —exclamó Phainon.

Stelle se sonrojĂł, claramente haciendo la conexiĂłn, y dio un paso amenazante hacia Phainon, antes de que Cyrene interviniera.

—Debo irme, tengo clase de cualquier modo —Phainon se puso de pie, arrojando su bolso sobre su hombro y enviándole a una Stelle enojada una mirada divertida.

Con un rápido saludo, Phainon caminó a su siguiente clase, que en realidad era en unos veinte minutos, pero quería alejarse un poco de sus amigos y pensar. ¿Realmente Mydei se había sonrojado cuando lo había tocado? Honestamente, a Mydei no parecía gustarle mucho, y solo respondió a los muchos mensajes de texto que Phainon le enviaba la mitad del tiempo. Claro, muchos de ellos eran tontos así como muchas de las respuestas de Mydei en realidad parecían gritarle a Phainon que dejara de enviarle mensajes. Pero, supuso Phainon, al menos era algún tipo de respuesta.

Estaba tan ocupado pensando en eso que casi chocó con Cipher cuando se detuvo frente a él con una gran sonrisa.

—Pareces estar pensando demasiado alto, Phainon —dijo con una carcajada mientras él se tambaleaba un poco en un esfuerzo por no chocar contra Cipher.

—Ah, lo siento —Phainon balbuceó, avergonzado.

—¿Qué tiene tu cabeza en las nubes? —preguntó.

—Acabo de ver a Mydei. Lo presenté a mis amigos… —Phainon calló, una vez más decepcionado por lo rápido que Mydei se había ido.

Cipher, para su sorpresa, no se rió como esperaba. En cambio, una mirada de comprensión pasó por su rostro, teñida por una diversión siempre presente.

—Déjame adivinar, ¿Mydei se veía incómodo y se fue tan pronto como pudo?

—¿Es algo que él hace? —preguntó Phainon, la frustración se filtró en su voz—. Cada vez que pienso que le gusto, hace algo así y no lo sé —se pasó una mano por el cabello con irritación.

—No te preocupes —Cipher le dio una suave palmada en el hombro—. A Mydei realmente le gustas.

—Bueno, no se siente así la mayor parte del tiempo. Es como si… mi toque le repugnara.

Cipher lo mirĂł con seriedad por un momento antes de hablar.

—Mydei no tiene ningún problema en decirle a la gente lo que piensa la mayor parte del tiempo. Pero cuando se trata de contacto físico, es la persona más tímida que he conocido. Le tomó años asimilarme y no tensarse hasta el punto de hiperventilar cada vez que lo abrazaba. A veces, incluso ahora, actua un poco extraño al respecto. Es solo una parte de quién es Mydei.

Entonces, esto era algo de Mydei.

—No es que no quiera que lo toques, más bien no sabe qué hacer consigo mismo cuando lo haces —Cipher de repente le guiñó un ojo—. Y me refiero a tocar en cualquier sentido.

Phainon dejó escapar una risa sorprendida, sus mejillas se sentían un poco calientes pero su estómago se llenó agradablemente de mariposas ante la idea de “tocar” a Mydei como sugería el guiño de Cipher.

—Entonces, ¿no me odia? —preguntó, sintiéndose como un niño pero necesitando escucharlo de alguien.

—De ninguna forma. Realmente le gustas.

—Gracias. Realmente necesitaba escuchar a alguien decir eso —Phainon no podía borrar la sonrisa de su rostro por mucho que lo intentara.

Phainon se volvió hacia su propia clase, sintiéndose completamente eufórico y sacando su teléfono. Le envió un mensaje de texto rápido a Mydei para decirle que quería almorzar con él mañana, no aceptaría ninguna excusa, ni siquiera le importó que no pudiera concentrarse en su clase en lo absoluto.


Mydei no estaba muy seguro, pero tenía la vaga sensación de que Phainon y él podrían estar… saliendo.

Era completamente ambiguo y nunca lo mencionaron. Phainon estaba ahí todo el tiempo, hablando y, si no estaba físicamente allí, le estaba enviando mensajes de texto a Mydei con pensamientos sin sentido, imágenes graciosas o pequeños videos de gatitos y cosas estúpidas que estaban haciendo sus amigos, incluso un pedazo de excremento que había visto en el suelo (había sido repugnante e hilarante a partes iguales).

Como si eso no hubiera sido suficiente, Phainon se notaba increíblemente emocionado cuando almorzaron juntos el otro día. Mydei preguntó brevemente si acaso se había metido en el alijo de drogas de alguien, pero todos los pensamientos sobre tal cosa habían desaparecido de su mente cuando Phainon lo agarró por los hombros y se inclinó hacia su rostro, con sus narices casi tocándose.

—Habrá un Festival de Cine cerca de la playa este fin de semana. Vamos.

Entre el rápido latir de su corazón por la repentina proximidad de Phainon, así como la emoción que sentía ante la idea del festival, Mydei no logró resistirse al implacable entusiasmo de Phainon.

Así fue como Mydei se encontró a las cinco en punto de un viernes por la noche, observando la playa que se abarrotaba rápidamente cuando los coordinadores del evento finalmente terminaron de instalar la pantalla y el sistema de altavoces.

—¡Mydei!

Mydei se dio la vuelta para encontrar a Phainon de pie detrás de él, esa estúpida y hermosa sonrisa en su rostro a la luz del sol que se desvanecía.

—Hola —dijo automáticamente, mirando la gran bolsa que Phainon tenía en la espalda junto con la manta que había metido bajo el brazo.

—Vamos a buscar un buen lugar antes de que estén todos ocupados —Phainon se volvió hacia el camino que bajaba a la playa mientras Mydei lo seguía rápidamente.

Había tanta gente dando vueltas que Mydei rápidamente se encontró quedándose atrás, estaba tratando de rodear a un tipo que ocupaba demasiado espacio con lo que Mydei estaba bastante seguro que era una mochila de excursionista, cuando una mano con la que se estaba familiarizando rápidamente se deslizó en la suya. Phainon lo acercó suavemente, antes de soltarlo para envolver su brazo alrededor de los hombros de Mydei y abrirse paso entre la multitud.

Mydei trató de concentrarse en mantener la respiración estable mientras era presionado contra el horno viviente que era el pecho de Phainon. Podía oler esa estúpida colonia que le gustaba a Phainon y la tela de algodón de su camisa rozándolo. Apretó los puños con fuerza en un esfuerzo por evitar que temblaran.

Phainon se detuvo a una distancia razonable de la enorme pantalla, con suficiente espacio para soltar a Mydei y extender rápidamente la manta sobre la arena suave y seca. Dejándose caer sobre la mitad de la manta, ya hurgando en su mochila, Mydei trató de luchar contra la leve sensación de cariño que lo golpeó cuando notó que la manta era demasiado pequeña y sus pies jugueteaban en la arena.

—Traje algo de comida, espero que no te importe, pero compré lo que comimos en tu casa la última vez —levantó la vista y Mydei pudo sentir que los latidos de su corazón se aceleraban sin que siquiera la idea de contacto físico pasara por su cerebro.

Sentándose a su lado, Mydei extendió la mano hacia el recipiente que Phainon le tendió y sus dedos se rozaron. Esta vez, no sucedió nada, su corazón ya latía con fuerza, y Mydei permitió que una pequeña sonrisa cruzara su rostro cuando su mirada se encontró con los hermosos ojos de Phainon. Se quedaron así por un momento antes de que una voz fuerte resonara en la playa y ambos miraran hacia la pantalla donde pudieron ver a un tipo de pie con un micrófono dándoles la bienvenida a todos.

Acomodándose sobre la manta, los dos cenaron, luego usaron la mochila de Phainon como almohada. Al principio, Mydei se había sentado rígidamente, pero Phainon o no se había dado cuenta o lo ignoraba perfectamente, ya que sujetó el brazo de Mydei y lo jaló hacia abajo para que se acostara a su lado. Mydei se encontró recostado sobre una manta en la arena, presionado al lado de Phainon y el brazo del chico envolviéndolo por completo. Estaban tan juntos que Mydei sabía que si movía la cabeza un poco hacia la izquierda su nariz terminaría rozando la mejilla de Phainon. Su corazón había estado latiendo salvajemente por un rato, y antes de que se diera cuenta, habían visto tres películas juntos en la arena y Mydei no estaba teniendo un ataque interno. De hecho, se sentía casi somnoliento.

Fue agradable.

Cuando terminó la noche, se pusieron de pie y Mydei recogió la basura mientras Phainon se quitaba el montón de arena de encima. Luego, Phainon tomó la mano libre de Mydei una vez más mientras salían de la playa. Hablaron sobre las películas camino a casa, tanto que Mydei casi se sorprendió cuando se detuvieron y se dio cuenta de que ya estaban de pie frente a su puerta.

—Gracias por venir conmigo —Phainon dijo en voz baja, acercándose más de lo habitual y mirando directamente a Mydei. Sintió el calor traidor subiendo por sus mejillas una vez más mientras se miraban el uno al otro bajo la luz del porche.

De repente, un pensamiento llegĂł a su mente.

Esta era la parte en la que lo tomaba de la mano, ¿verdad? En las películas, esta era la parte en la que se necesitaba contacto físico para demostrar que veías a alguien como un posible interés amoroso. Eso era lo que hacía la gente, lo que hacía la gente normal. Todo lo que tenía que hacer era extender la mano y tocar a Phainon, eso era todo. Demonios, básicamente había estado acurrucado junto al chico durante las últimas horas; un simple toque no debería ser un problema. Esto debería ser fácil.

¿Por qué no lo fue?

Apartando la mirada, Mydei forzó su mano a moverse y hacer contacto brevemente con el brazo de Phainon mientras palabras confusas escapaban de su boca diciendo que él también la había pasado bien. No estaba muy seguro de que Phainon recibiera el mensaje, ya que no podía escuchar nada más que el sonido de su corazón atronador. Dios, probablemente Phainon podía oírlo, latía tan fuerte. Su cabeza daba vueltas; se preguntó si se iba a desmayar, estaba bastante seguro de que en realidad no estaba respirando.

Se estaba preguntando si alguna vez había estado en una situación más vergonzosa que desmayarse frente al chico que le gusta solo porque no podía funcionar como un ser humano normal, cuando fue sacado de sus pensamientos por los brazos que lo envolvieron con fuerza.

La colonia de Phainon llenó sus sentidos mientras su calor lo rodeaba. Estaba de pie al lado de la calle frente al lugar al que llamaba hogar. Acababa de iniciar contacto con el chico que le gusta, y en lugar de desmayarse por la falta de oxígeno, Phainon estaba de pie allí con él, con los brazos envueltos firmemente a su alrededor.

No estaba seguro de cuánto tiempo estuvieron así, pero su corazón desembocado casi había vuelto a su ritmo normal cuando Phainon se apartó lentamente, con una suave sonrisa en su hermoso rostro.

—Te llamo luego.

Luego, Phainon se apartó y se volvió para ir calle abajo. Mydei se quedó allí por un momento antes de girarse y entrar, solo para ser sorprendido por Cipher saltando frente a él tan pronto como había cerrado la puerta.

—¡Mydei! ¡Eso fue adorable! —chilló, evidentemente habiendo estado mirando a través de las cortinas.

—Cállate —gruñó, pero sus palabras carecían de la fuerza habitual mientras sentía las mariposas aún revoloteando en su estómago. Era una buena sensación, una que no le hacía sentirse mal, solo diferente, de una manera que no puede explicar.

—¡Mira esa sonrisa en tu rostro! ¡Mydei, estás enamorado! —prácticamente gritó, saltando frente a él con entusiasmo.

—¿Qué pasa? —Castorice apareció repentinamente, su voz sonaba somnolienta mientras miraba fuera de su habitación con el cabello ligeramente desordenado.

—¡Hay noticias, Mydei tiene novio! —Cipher exclamó antes de que Mydei pudiera hacer más que apartarla de él.

—¿En serio? ¿Y no me lo dijiste? —preguntó Castorice, pero Mydei simplemente empujó a Cipher y se dirigió a su habitación. Cerrando la puerta más fuerte de lo que quizás era necesario, no logró bloquear los chillidos y gritos provenientes de la sala, pero Mydei simplemente se movió hacia el pequeño espejo que tenía en su habitación.

Efectivamente, había una sonrisa en su rostro y, a pesar de que sus mejillas estaban rojas y podía ver un poco de arena que de alguna manera se había pegado a su cabello, se veía… feliz.

Mydei se preguntĂł si asĂ­ era como se sentĂ­a enamorarse.


Notas:

Iniciando el 2026 con el último fic Phaidei soft y wholesome en un tiempo, ya que se viene puro Dead Dove y freak4freak. 🫦

Quiero decirles además que sí, este es un fic reescrito con una ship distinta al original y un fandom diferente también, ya no me sentía cómoda en ese fandom pero no quería desperdiciar esta idea tan cliché y romántica; en fin, ojala les guste dado que esta es mi 4ta contribución a la ship Phaidei. 🫶

Espero publicar la segunda y parte final antes de que termine el mes, espérenme. :3