—¿Quieres… quedarte as� ¿Durante la reunión?
El omega desnudo que actualmente se retorcÃa sobre su polla_,_ dejo de moverse un instante ante sus palabras.
—¿No puedo?
La polla de Negan se contrae ante la idea de que el resto de su gente lo vieran reclamar al dispuesto omega sobre su regazo.
—No dije eso.
—Bueno, entonces me gustarÃa quedarme aquÃ. Además, no es como si todos aquà no supieran que me estás follando, ¿verdad? —Carl dijo con un suspiro de satisfacción, acurrucándose más firmemente contra su pecho.
Negan debÃo imaginar que el exhibicionismo también resultaria ser una peculiaridad en su joven omega desde hace tiempo; Carl siempre se encontraba más que ansioso por tener toda la atención de su alfa sobre él, enorgulleciendose un poco al sentir las miradas ajenas sobre sus muestras de afecto. Pero por otra parte, el olor tan dulce, casi empalagoso, que ahora impregnaba el aire, le hizo darse cuenta de lo que realmente ocurrÃa, su pequeño Carl estaba entrando en celo.
Como si Carl no fuera ya lo suficientemente incorregible, sus celos hacÃan que fuera casi imposible decirle que no. Negan supuso que era su culpa por mimarlo tanto.
Cuando Carl le fue entregado por primera vez como un regalo, no, una disculpa, por parte de otro grupo criminal a cambio de no haber pagado la considerable suma de dinero que debÃan, Negan no sabÃa qué hacer con el omega. Le habÃan prometido un compañero de cama obediente, entre otras cosas, y aunque Carl era eso, Negan no habÃa tenido en cuenta exactamente cuánto más serÃa el chico. Desde su ingenio agudo hasta su temperamento y su naturaleza generalmente exigente, Carl era un tesoro que fácilmente valÃa diez veces la cantidad de dinero que le debÃan inicialmente.
No estaba seguro de cómo habÃa sido la vida de Carl antes de todo esto, puesto que el omega se volvÃa inusualmente silencioso cada vez que mencionaba algo de su pasado, pero notando su ojo faltante y la evidente cicatriz de fragmentos de bala en su abdomen, Negan podÃa hacerse una idea.Aunque eso no hizo ninguna diferencia. A su cuidado, a Carl nunca le faltarÃa nada. Negan era un hombre que cuidaba al máximo sus posesiones.
Contemplando verdaderamente la anterior petición del omega, Negan finalmente cedió, como solÃa hacer cuando se trataba de Carl.
—Si dejo que te quedes, ¿vas a comportarte?
—Siempre lo hago —respondió el omega encogiéndose de hombros.
Negan percibió la mentira en sus palabras, pero lo dejó pasar. Después de todo, era otra de las razones por las que adoraba a la deslumbrante criatura sobre su regazo en primer lugar.
Acomodándolos a ambos para que su unión al menos estuviera cubierta de la vista por el filo de su escritorio, Negan llamó a su asistente para que dejara entrar a sus hombres. Carl ocultó tÃmidamente su rostro contra su cuello, como si de repente se avergonzara por lo que Negan estaba permitiendo que ocurriera, pero él simplemente acarició la espalda del omega distraÃdamente.
Los ojos del alfa brillaron mientras miraba a todos y cada uno de los hombres que ahora entraban en la habitación. Retó a uno solo de ellos a decir una palabra, sabiendo al mismo tiempo que ninguno de ellos se atreverÃa. A veces valÃa la pena ser el alfa más temido del estado.
La reunión duró casi cuatro horas, pero además de los pequeños jadeos y gemidos ahogados contra la piel de su cuello, Carl fue fiel a su palabra sobre comportarse, solo distraÃa a Negan cuando lo sentÃa apretarse alrededor de su polla mientras lo calentaba. Negan podrÃa acostumbrarse a este tipo de cosas.
Desafortunadamente, aun asà Negan tuvo que interrumpir la reunión, el olor de Carl se volvió demasiado insoportable para su propia cordura. Demonios, incluso habÃa pensado en marcar al omega frente a los otros alfas que atrapaba mirando con avidez a su lascivo omega, pero al final, se contuvo, Negan preferÃa que Carl estuviera en sus cabales antes de hacer algo tan serio.
Sin embargo, Negan habÃa dejado escapar un gruñido de disgusto cuando sus subordinados no abandonaron la habitación tan rápido como le hubiera gustado, lo que provocó que se dispersaran a toda prisa. Sin duda, el olor del celo de Carl estaba afectando a todos, no solo a él, y aunque Negan no podÃa culparlos particularmente por eso, tampoco tenÃa por qué soportarlo.
Una vez que estuvieron solos de nuevo, Negan apartó suavemente al omega de su cuello mientras acariciaba su cabello suavemente, ese hermoso ojo azul lo miraba aturdido.
—¿Estás bien? ¿Quieres que te lleve a tu habitación personal? —preguntó Negan, sabiendo muy bien que el omega se negarÃa enérgicamente. Y Carl hizo exactamente eso, con un obstinado y pequeño movimiento de cabeza.
—Quiero quedarme contigo —suplicó el omega en voz baja.
A pesar de que Negan pasara casi cada momento del dÃa junto a su preciado omega, nunca habÃa podido pasar uno de los celos de Carl a su lado.
Pasaba tanto tiempo con él como podÃa, por supuesto, pero aparentemente eso no era suficiente para Carl, el altivo omega se resistÃa al principio, lleno de ira por la idea de quedarse solo incluso por un miserable minuto. La terquedad de Carl mientras estaba en celo era encomiable, pero al final, el desafiante omega siempre se volvÃa dócil debajo suyo.
Y si alguien notó los muchos rasguños y marcas de mordidas que estropeaban la piel de Negan después, fueron lo suficientemente inteligentes como para no comentar sobre eso.
Aunque el omega solo habÃa estado en su posesión durante poco más de seis meses, Negan estarÃa mintiendo si dijera que no querÃa pasar la totalidad de la semana de celo de Carl junto a él… a la mierda. Sus hombres estarÃan bien sin él por una semana y era muy poco probable que se atrevieran siquiera a cuestionarlo si se apareara con el omega. Definitivamente estaba en su lista de cosas por hacer, pero por primera vez en su vida, se sentÃa… inseguro.
No era que no quisiera ser dueño de Carl en todos los aspectos posibles, porque querÃa serlo, era solo la siempre presente voz de la razón en su cabeza que no querÃa poner en la mira al joven omega. Que fuese su compañero de cama ya era bastante peligroso, pero si además estuvieran emparejados, Negan dudaba que pudiera dormir por temor a que le quitaran a Carl. Sin mencionar que, después de unirse completamente, si uno de ellos morÃa, también lo harÃa el otro.
¿Era Negan incluso capaz de volverse tan vulnerable? ¿O de poner en riesgo la propia vida de Carl de esa manera?
Los rosados labios se abrieron para gemir en voz baja, sacando a Negan de sus pensamientos para que una vez más prestara toda su atención al festÃn dispuesto a ser devorado en su regazo.
—Lo siento, cariño, déjame compensarte —susurró, embistiendo contra el cuerpo flexible sobre él. Los ojos cristalinos se nublaron con cada balanceo constante de sus caderas, el cuerpo de Carl estaba descoordinado mientras intentaba igualar los empujes de Negan—. Justo asÃ, déjame hacer todo el trabajo, ¿está bien?
Prácticamente podÃa oler el disgusto a través del celo de Carl, pero su omega no lo reconoció verbalmente, solo frunció los labios con desaprobación.
—¿Qué? ¿No quieres estar en mi cama durante la próxima semana? Creo que te lo mereces con lo buen chico que eres para mà —bromeó, incluso cuando el omega negó con la cabeza en desacuerdo, las paredes cálidas una vez más se apretaron alrededor de su polla.
—Quiero complacerte.
—Siempre me complaces —le aseguró Negan al omega.
Poniéndose de pie, Negan intentó apartarse del chico para llevarlos a la habitación, pero Carl envolvió sus ágiles piernas alrededor de sus caderas rápidamente, presionándose contra su cuerpo para llevarlo mucho más profundo dentro de él. Negan suspiró, pero el omega no dijo nada, simplemente tarareó con satisfacción en su cuello, acariciando y lamiendo la piel sobre su carótida.
En momentos como estos, valÃa la pena trabajar en el mismo lugar donde vivÃa, ya que Negan tenÃa un ascensor privado justo frente a su oficina que los llevarÃa directamente a la suite del ático. TenÃa la sensación de que ambos apreciarÃan la privacidad y una cama. Asintiendo hacia su secretaria al pasar, la mujer simplemente se rió entre dientes ante la vista.
—¿Cuánto tiempo debo esperar para que me honres con tu presencia esta vez? —murmuró su omega, la amargura que tiñe cada palabra hizo que Negan frunciera el ceño.
—Mhm, ¿No te complazco lo suficiente? ¿O preferirÃas que llamara a otro compañero de cama para ti? —lo habÃan intentado la primera vez que Carl entró en celo, Negan no se dio cuenta de cuán largos y miserables eran para él, pero una vez que Carl volvió en sÃ, estuvo enojado con él durante semanas por eso. Cosita delicada.
—Solo desearÃa que pudieras quedarte dentro de mà para siempre durante mis celos. SolÃa hacerlo todo el tiempo con mis viejos alfas —suspiró Carl con nostalgia, las uñas de Negan se hundieron con fuerza en el trasero del chico ante las palabras—. Y, si no te gusta escuchar sobre mis compañeros de cama anteriores, tal vez no deberÃas sugerirme ver a otra persona cuando ambos sabemos que ninguno de los dos quiere eso…
La puerta del ascensor abriéndose salvó a Carl de tener que terminar esa frase. No es que tuviera que hacerlo, ambos eran más que conscientes de lo que el omega sentÃa por él. Y ya sea que Negan lo admitiera en voz alta o no, Carl sabÃa que era mutuo. Cada acción de Negan desde su primera vez gritaba cuánto deseaba el hombre mantener a Carl encadenado a su cama por el resto de sus vidas.
Si Carl no estuviera ya desnudo, habrÃa tenido que quitarse la ropa tan pronto como llegaron a su suite compartida. Como regla general, realmente no necesitaba usar ropa, a menos que fuera un atuendo diseñado especÃficamente para complacer a Negan. Lo único que adornaba el cuerpo de Carl actualmente era el grueso collar de cuero alrededor de su garganta.
—Sé exactamente lo que quieres, muchacho, pero si sigues hablando tanto, significa que tu celo no está tan próximo como creÃ. ¿Estabas tratando de provocarme? ¿Qué te he dicho acerca de eso? —Negan chasqueó la lengua mientras los llevaba a su habitación compartida.
Inicialmente, Carl habÃa estado durmiendo en la suite del piso de abajo, pero al omega le tomó menos de un mes convencerlo para que le dejara dormir en su cama de forma permanente. Ahora, la única vez que Carl regresaba a sus amplios aposentos era para encerrarse por sus tortuosos celos cada dos meses.
—Tardaste demasiado y estaba aburrido. La forma en que hablan sobre el tema en lugar de ir al grano me enfurece —murmuró Carl, gimiendo cuando Negan se aparta para poder desvestirse. El omega fue arrojado sobre la enorme cama. Carl hizo un puchero abiertamente, mirando a Negan a través de sus pestañas.
—No te equivocas, pero lamentablemente asà es como funcionan estas cosas. Ahora quÃtate el collar, Carl —ordenó Negan.
El omega de repente se puso rÃgido, como si estuviera pidiendo algo imperdonable. Aparte de sus baños, el omega nunca se quitaba el collar, ni siquiera para dormir. Para Carl, era un recordatorio constante de que pertenecÃa al alfa, que era de su propiedad, y si sus siguientes palabras de indignación lo indicaban, estaba claro que no querÃa quitárselo.
—¡No! Lo siento, me porté mal, no lo volveré a hacer-…
Negan hizo callar a la criatura casi presa del pánico colocando un dedo sobre sus labios, trazando el arco de cupido con un toque casi fantasmal.
—No te estoy castigando, aunque te lo mereces. Solo escucha lo que tengo que decir. Me parece recordar que alguien dijo que siempre se porta bien.
Carl no podÃa negar eso. Sus manos temblorosas se alzaron para retirar la tira de cuero, el omega hizo un trabajo rápido con la hebilla en la parte trasera, mientras que Negan se tomó su tiempo para desvestirse. Carl sin duda estaba confundido, pero la única razón por la que Negan querÃa quitarle el collar era para tener acceso a la piel del pálido cuello del omega.
Al diablo con todo, habÃa esperado suficiente. Negan no era un cobarde, y sabÃa que Carl tampoco, asà que incluso si morÃan_,_ serÃa mejor que lo hicieran juntos. El omega habÃa pedido ser marcado suficientes veces en este punto, y si no estaba tan perdido en su celo como Negan habÃa asumido anteriormente, entonces ahora serÃa un buen momento para hacer que el omega fuera suyo de una vez por todas.
Cuando ambos estuvieron completamente desnudos, Negan se abalanzó sobre el omega en la cama. Sus dedos deslizándose a lo largo del cuello desnudo de Carl, Negan tarareó cuando rozó la sensible glándula aromatica del chico, presionándola lo suficientemente fuerte como para hacer que el omega jadeara. Carl inclinó la cabeza hacia un lado, exponiendo su carne por completo a Negan.
—¿Estás seguro de que quieres estar atado a mÃ, a este estilo de vida, para siempre? —Negan preguntó por última vez. Aunque en este punto, incluso si Carl se negara ahora, lo reclamarÃa de todas formas. Carl no era el único que siempre obtenÃa lo que querÃa.
—Nacà con este estilo de vida. Pero aun asÃ, siempre lo he querido. Te he deseado desde el primer momento en que te vi, Negan —dijo el omega con voz segura, confiado.
Negan supuso que eso era cierto. Carl se habÃa criado en un grupo criminal, eso era obvio. No era un omega inocente que necesitaba ser salvado como la mayorÃa de los que se ofrecÃan a compartir su cama. Aún asÃ, definitivamente necesitarÃa más guardaespaldas después de esto.
—Solo me aseguro de que te entregues por tu propia voluntad.
Ante eso, una de las comisuras de los labios del joven omega se elevó en una sonrisa.
— ¿En serio? En este punto, pensé que ya lo sabÃas —dijo Carl en voz baja. Esta vez fue el turno del alfa de dejar de moverse, abiertamente confundido, pero ya habÃa estado cerca de Carl el tiempo suficiente para reconocer esa mirada. Como si acabara de devorar un preciado canario.
—¿Qué quieres decir?
—¿Quién crees que fue el que sugirió ofrecerte un omega como moneda de cambio para empezar?
Negan endureció sus rasgos ante la pregunta de Carl, sin saber si querÃa besar o estrangular al complacido omega que ahora se retorcÃa contra él como un gato en celo mientras le ofrecÃa una dulce sonrisa.
—Por muy inteligente que seas, subestimas demasiado a los omegas. Pero ahora eres mi alfa, asà que te perdono —y mentirÃa si Negan dijera que no se puso duro como una roca por la confianza en la voz de Carl.
Y eso solo confirmó lo que el lado alfa de Negan le habÃa estado diciendo todo el tiempo. Que este pequeño omega astuto, tortuoso y hermoso debajo de él tenÃa que ser su compañero. Era absolutamente perfecto para el tÃtulo. Desde el principio, Negan podrÃa haber rechazado al joven omega, presionar al grupo para que le pagaran, o simplemente matarlo por venganza. Incluso entonces, Carl habÃa olido demasiado bien, olÃa como si ya fuera suyo.
—Entonces, ¿quieres que te marque como mÃo o no? Creo que ya he tenido suficiente de tus juegos mentales por un dÃa.
Carl no respondió, solo se pavoneó mientras inclinaba su cabeza mucho más, de nuevo mirándolo a través de sus pestañas, su único ojo azul brillando en la oscuridad de su habitación compartida. Desafiándolo. Inclinándose, Negan inhaló el aroma de Carl, dulce como el azúcar derritiéndose en su lengua. Qué apropiado. Estaba proximo a entrar en celo, eso no habÃa sido una mentira, y ser marcado seguramente lo acelerarÃa.
Negan tenÃa la sensación de que reuniones como las anteriores se convertirÃan en algo habitual para ellos pero, afortunadamente, una vez que Carl fuera reclamado como suyo, su olor no molestarÃa a otros alfas a menos que él mismo asà lo quisiera. No es que el astuto omega fuese ajeno a ese tipo de cosas,amaba tanto ver el lado posesivo del alfa que Negan mostrara su control sobre él siempre que pudiera, eran perfectos el uno para el otro.
Acomodándose entre sus piernas, deslizó su polla dentro de Carl, mientras al mismo tiempo hundÃa sus dientes en la glándula arómatica en su cuello. El omega debajo de él se estremeció, jadeando debido a las abrumadoras sensaciones duales. Apartándose de su piel ligeramente, pero continuando con sus lánguidas embestidas, Negan admiró la marca cubierta de sangre sobre el cuello de su compañero, para luego lamer casi con ternura el área maltratada y demasiado sensible.
Y Carl lo sorprendió una vez más, como solÃa hacer, tirando del cabello de Negan para descubrir su cuello y morderlo a cambio, con más fuerza que incluso el propio Negan. Los alfas no necesitaban ser marcados de la misma manera que los omegas, pero Carl siempre habÃa sido territorial. Y tenÃa la ligera sospecha de que su pequeño omega nunca dejarÃa que la mordida sanara.
El omega en cuestión se apartó para gemir cuando Negan aceleró el ritmo de sus embestidas, lamiendo la sangre a lo largo de esos bonitos labios. No habÃa lugar para el amor en un mundo como el de ellos y, sin embargo, en ese instante, Negan supo sin lugar a dudas que Carl era perfecto, fue hecho para él. Con las manos rozando el torso del omega, Negan se movió para sujetar sus muñecas con una de sus manos, sosteniéndolas por encima de la cabeza del omega y cubriéndolo completamente con su cuerpo.
—Yo también te amo —admitió Carl en un susurro, como si supiera exactamente lo que estaba pensando Negan y, tal vez, debido a su nuevo vÃnculo, lo sabÃa.
—Sé que lo haces, chico astuto. No podrÃas mentir sobre eso aunque quisieras —respondió Negan, sabiendo que era verdad.
Con otra mano aferrándose a las caderas de Carl, Negan lo inmovilizó para poder follarlo exactamente como querÃa. Lento y profundo. Tan, tan profundo, casi abrumando a su pequeño omega con la totalidad de su polla.
Cuando habÃan comenzado a follar, Carl se habÃa sentido increÃblemente apretado, tanto que Negan sentÃa que apenas podÃa adentrarse pero, unas pocas semanas después, habÃan solucionado ese problema en particular. Carl siempre estaba tan apretado, pero ahora su cuerpo conocÃa cada centÃmetro de la polla de Negan y se abrÃa maravillosamente para él.
Lamiendo la boca de su omega, disfrutó el sabor a cobre que aún permanecÃa allÃ, asà como los gemidos que prácticamente estaba devorando. El propio Carl ya estaba duro de nuevo, listo para correrse, como el omega insaciable que era. Y Negan le darÃa exactamente lo que querÃa, no se detendrÃa hasta que estuviera llorando dulcemente debajo de él por la sobreestimulación.
Posicionando las piernas de Carl para que estuvieran levantadas y descansando sobre sus hombros, Negan lo embistió en el nuevo ángulo, aún inmovilizando a Carl para que ni siquiera pudiera tratar de apartarse para obtener un respiro. El omega gemÃa involuntariamente con cada embestida, con la boca abierta mientras la saliva se deslizaba por las comisuras de sus labios. Presionando contra su próstata cada vez que embestÃa bruscamente contra él, Negan folló a Carl sin descanso. Amaba tanto volver a su chico un desastre.
No habÃa tenido en cuenta cuánto mejor serÃa el sexo después de su vÃnculo, sin embargo, todo lo que Carl sentÃa zumbaba a través del lazo invisible entre ellos. Negan gruñó cuando su nudo se endureció dolorosamente en la base de su polla, pero se aseguró de no presionarlo hasta estar seguro de que Carl se correrÃa. Quien hizo exactamente eso unos momentos después.
Capturando esa boca resbaladiza con la suya propia, Carl gritó en el beso mientras Negan forzaba el cuerpo de su joven amante a abrirse para aceptar su nudo. El alfa mordió con suavidad los afelpados labios del omega y gimió cuando el orgasmo de Carl hizo que sus entrañas se apretaran alrededor de su nudo rÃtmicamente, sintiendo la paredes húmedas y calientes exprimiendo hasta la última gota de su semen.
Presionó su frente contra la de su compañero después de asegurarse de que el omega estuviera en una posición más cómoda, aun tratando de recuperar el aliento. El cuerpo de Carl se estremecÃa de cuando en cuando mientras el semen de su alfa seguia bombeando dentro de él. E incluso después de que su nudo se desapareciera, Negan permaneció asentado profundamente, disfrutando del calor resbaladizo en el que habÃa estado hundido todo el dÃa. Oh, sÃ, definitivamente deberÃan volver esto parte de su rutina.
—¿Te quedarás conmigo esta noche? ¿O al menos me dejarás calentarte de nuevo durante las reuniones? —el omega preguntó cuando finalmente pudo pensar de nuevo, pero estaba claro que su mente habÃa comenzando divagar por su celo proximo debido al arrastre entre sus palabras—. Me gustó, y puedo ayudarte en el trabajo ahora que soy tu compañero. Bueno, después de que mi celo haya terminado.
—Ya hablando de negocios —Negan chasqueó la lengua, sacudiendo la cabeza lentamente. Pero, ¿quién era él para rechazar tal petición? Si su pequeño y cachondo omega quisiera que todos supieran que era el calentador personal de la polla de Negan, entonces no se lo negarÃa—. Pero ya deberÃas saber que te daré todo lo que quieras, cariño. Pide la mismÃsima luna y será tuya.
Carl gimió de placer ante las palabras, sus caderas comenzaron a moverse de nuevo para otra ronda. Su adorable omega realmente era una cosita necesitada y, como siempre, Negan iba a complacerlo con gusto en todas las formas posibles.